Los riesgos de consumir alimentos ricos en grasas trans

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Estas grasas son perjudiciales porque provocan cambios en el perfil lipídico: disminuyen el colesterol bueno y aumentan el malo. Esto se traduce en un aumento de la probabilidad de sufrir un infarto al miocardio, comenta el doctor Jean Camousseigt, médico nutriólogo de Megasalud Providencia.

Durante las últimas semanas, términos como grasas trans y sodio coparon los titulares de diarios, radios y televisión, luego de conocerse un estudio realizado por el Instituto de Salud Pública (ISP) en margarinas nacionales e importadas, cuyo análisis arrojó que varias de ellas superaban el margen permitido por la autoridad.

Una revelación que no es menor si se considera que, según cálculos de expertos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), una disminución de 2% (4,5 gramos) en el consumo diario de grasas trans evitaría la muerte de entre 30 mil y 130 mil personas en la región, mientras que si la reducción fuera de 4% (9 gramos) se salvarían las vidas de entre 62 mil y 225 mil personas.

Frente a esta polémica, el doctor Jean Camousseigt, médico nutriólogo de Megasalud Providencia, y la nutricionista Pamela Jaure, de Megasalud Plaza Barón, explican qué son estos elementos y qué peligros reviste su alto consumo. Además, entregan recomendaciones para una alimentación más saludable.

Las grasas trans son grasas vegetales parcialmente hidrogenadas que se utilizan para prolongar la vida útil de la mayoría de los productos industrialmente elaborados. Están presentes en alimentos industrializados o procesados sometidos a hidrogenación, como las margarinas, pasteles, galletas, papas fritas, snacks, helados y chocolates. En Chile, todos los alimentos que tienen más de 3 gramos de grasa por porción deben indicar en la etiqueta de información nutricional cuántas grasas trans contiene, lo que permite al consumidor elegir aquellos productos con menor contenido de trans.

“Son perjudiciales, porque provocan cambios en el perfil lipídico: disminuyen colesterol bueno y aumentan el malo. Esto se traduce en un aumento de la probabilidad de sufrir un infarto al miocardio”, comenta el doctor Camousseigt.

El sodio (sal) se puede encontrar de manera natural en algunos alimentos, pero lo habitual es que las personas lo consuman de manera procesada. Se trata de un componente que puede ser dañino para la salud si existe una alta ingesta, ya que puede provocar hipertensión arterial en sujetos sanos y exacerbarla en personas ya hipertensas.

El especialista comenta que, en términos generales, se sugiere no superar la ingesta de 2,3 gramos de sal diaria, pero quienes sufren de hipertensión arterial no deben consumir más de 1,5 gr. por día. Personas con insuficiencia cardíaca congestiva, cirrosis hepática y nefropatía también pueden tener una restricción mayor de sodio.

Alimentos recomendados

“Una persona no debería consumir más de 5 gramos de sal al día, y esta cantidad debe incluir el sodio presente en los alimentos en forma natural, el sodio agregado a los alimentos procesados, y finalmente el sodio que las personas agregan al cocinar y aliñar sus ensaladas”, detalla Pamela Jaure, nutricionista de Megasalud Plaza Barón.

A modo de ejemplo, menciona que una cucharada de salsa de soya contiene 1,03 gr. de sodio, y un cubito de caldo de pollo contiene 1,15 gr de sodio. En ambos casos, se trata de casi la mitad del consumo de sodio diario recomendado.

Por ello, aconseja que al comprar estos alimentos se lean las etiquetas y se prefieran aquellos productos con menor cantidad de sodio. También recomienda siempre leer el etiquetado nutricional al comprar alimentos y preparaciones, ya que una alimentación saludable es reducida en grasas trans, grasas saturadas, sodio y azúcar, información que aparece en la etiqueta de los alimentos.

Sugiere, además, preferir alimentos libres de grasas trans y bajos en grasas saturadas, y entre productos similares, optar por aquellos con una mayor cantidad de grasa monoinsaturada y de omega 3.

“También utilizar aceite vegetal en las ensaladas diarias, elegir hierbas vegetales para sazonar comidas, como orégano, eneldo, ajo, limón y perejil en lugar de sal, mayonesa, ketchup, mostaza y, particularmente, salsa de soya”, detalla la nutricionista.

Adicionalmente, aconseja evitar las frituras y cocinar de preferencia al horno, al vapor, a la plancha o asado, y eludir el uso de caldos concentrados, sopas o cremas de sobre; snack salados como papas fritas, ramitas, suflés, maní salado.

“Si se utilizan productos enlatados o en conserva, se debe eliminar el líquido del tarro y lavar su contenido en un colador para retirar el preservante, que en la mayoría de los casos es sodio. También es importante limitar el consumo de alimentos con alto contenido de grasas de origen animal o hidrogenadas, como carnes rojas, cerdo, cordero y embutidos (paté, cecinas, chorizo, tocino, salame, longanizas, vienesa, hamburguesas), manteca o alimentos que la contengan como hallullas, tortas de hojas, masa de empanadas”, puntualiza.

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